El legado de Chango Cárdenas: la zapatilla que se hizo eterna para Racing (y para todo el fútbol argentino)

Juan Carlos “Chango” Cárdenas solía bromear que cumplió dos años. 25 de julio, fecha de su nacimiento en Santiago del Estero, y también 4 de noviembre, día de 1967 en el que marcó el inolvidable gol ante Celtic de Escocia para que Racing se convirtiera en el primer equipo argentino en ser campeón del mundo. Desde el 30 de marzo también se conoce la fecha de su muerte: Cárdenas falleció la noche del miércoles, a los 74 años. “Estamos muy tristes. Club de Corredores Abraza a toda su familia y amigos”, comunicó el club a través de sus redes sociales, al tiempo que cambiaba su foto de perfil por una con crespón negro en señal de luto. No es para menos: Este zurdazo de Cárdenas en el centenario de Montevideo fue el gol más importante en la historia de la Academia. En el entrenamiento del jueves, el equipo profesional guardó un minuto de silencio y entregó un aplauso.

Con chaqueta 9, Cárdenas marcó 96 goles en 340 partidos con Racing. Pero más allá de ese elevado número de gritos y su capacidad de gol, hay uno de esos 96 que es único: todo el mundo sabe de lo que hablamos cuando hablamos del gol de Changó. Es que en 1967 fue el gol más importante del fútbol argentino, eterno campeón moral hasta entonces, aunque ningún título lo acredite. Que el equipo de José, ese fundador de la zurda a 40 metros, lo hizo posible: hasta hoy el Racing se beneficia de la brillantez del primer campeón del mundo.

El Chango Cárdenas en el centenario, a 50 años de la conquista intercontinental
El Chango Cárdenas en el centenario, a 50 años de la conquista intercontinentalMathilde Campodónico

“Hace poco una revista me preguntó qué había vivido viendo el programa de televisión que grabó el momento en que el hombre aterrizó en la Luna. Lo conseguí – escribe Roberto Fontanarrosa para no te conviertas en campeon– que, aunque lo seguí con cierta curiosidad, no me había emocionado mucho. Confesé que me había chocado más, más chocado, el anuncio en la radio del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, por ejemplo. Pero se me olvidó, al responder al gol de Cárdenas, con ese drama en blanco y negro”.

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Más allá de la importancia deportiva, este gran zapato de Santiago se ha hecho eterno porque ahí está la secuencia completa del gol, algo que no era habitual en aquellos años en los que el fútbol aún no era una industria y en los que recién salía la televisión por satélite durante el Mundial de 1966.

El periodista Alejandro Wall, autor de tres libros sobre carreras, dice que la lente de Chango fue la primera lente viral de la historia, antes de que existiera Internet, YouTube, Facebook o Twitter. “Era la era de los objetivos invisibles. No está claro por qué el gol de Oreste Corbatta contra Chile en 1957 es el único que falta de los cuatro goles de Argentina ese día. Nunca más se volvió a ver el gol de Rubén Suñé en la única final entre Boca y River, en 1976. La palomita de Aldo Poy se repite desde 1971 en una imagen de mala calidad, una pésima filmación en un televisor. El gol de Chango seguía ahí”. Muro escribió. Y eso explica el mito.

Alineación de carreras de 1972, que terminó segundo detrás de San Lorenzo.  Desempleados: Sánchez, Della Savia, Benítez, Fillol, Lamelza y Cárdenas;  de rodillas: García Sangenis, Wolff, Chabay, Paolino y Squeo
Alineación de carreras de 1972, que terminó segundo detrás de San Lorenzo. Desempleados: Sánchez, Della Savia, Benítez, Fillol, Lamelza y Cárdenas; de rodillas: García Sangenis, Wolff, Chabay, Paolino y Squeo

De ese partido que fue la primera cumbre del fútbol argentino los escoceses tienen una memoria más turbia. La llaman la Batalla de Montevideo. Así eran las finales en aquel entonces. Todo lo que se necesita es un recuerdo para entender por qué. El gol histórico tuvo sólo dos actores: El delantero de Racing y John Fallon, portero del Celtic, la del robo tan espectacular como inútil que quedó para la posteridad. Fallon era un posible testigo: el portero titular del equipo campeón de Europa era Ronnie Simpson, a quien cuatro días antes, cuando el Celtic saltaba al césped del presidente Perón, le habían partido la cabeza con una piedra.

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A Cárdenas le gustaba contar la “historia” del gol, como él dijo, cada 4 de noviembre. Después de medio siglo de gloria, se fue a Montevideo. “Era como un guión, ¿ves? Como una película. Como que todo estaba armado. Después de patadas -le dijo a LA NACIÓN desde el césped del Centenario- Me quedé con los brazos en alto, justo al lado del banco donde estaba Pizzuti. Corrí allí. Me colgué sobre él. Y allí estaba Coco Basile, que había sido expulsada y estaba justo fuera del túnel. Detrás de ellos estaban los miles de fanáticos de Racing que habían venido. Los tenía frente a mí, celebrando. ya no lo olvido Todavía puedo ver las caras de los 25,000 fanáticos de Racing celebrando.

"ya no lo olvido"Así recordó Cárdenas su gol inmortal
‘Ya no lo olvido’ así recordó Cárdenas su gol inmortal Mathilde Campodónico

Todo gol tiene un secreto. O una explicación. Cuenta la leyenda que cuando Cárdenas recibió el pase de Juan Carlos Rulli, escuchó un grito de Humberto Maschio: “Pegal”. Él y Bocha lo niegan. ¿Por qué, entonces, decidió patear su pierna mala desde tan lejos? “Fue espontáneo. Sabía marcar goles, tenía en mente los marcadores de gol. Hay veces que me dicen: ‘eh, pero ni siquiera levantaste la vista’. Ni siquiera era necesario”.

La relación entre el delantero y el club era simbiótica. Este gol cambió la historia de Racing. Y para Chango, Racing le ha cambiado la vida. Antes de viajar 25 horas sentado en un asiento de madera, Juan Carlos Cárdenas en Santiago del Estero era conocido como el Polo. Nada más pisar el vestuario de Racing en 1962, Orestes Osmar Corbatta lo bautizó Changó: “Los que vienen de Santiago se dice que son así”. Un apodo que lo marcó para siempre. “Chango, Chango, Chango, goles, goles, goles”preguntó la multitud. “Y los cumplí”, dijo con orgullo Cárdenas.

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