Domingo Blanco silenció a los aficionados, se disculpó y luego compartió su pesar: ‘Estoy medicado, lo pasé mal’

Domingo Blanco tiene una característica excepcional que va más allá de su juego de regate y su capacidad para enfrentarse al rival: sobre el terreno de juego es normal verle reír. Incluso en situaciones complejas, Blanco siempre tiene una sonrisa. A veces como un gesto nervioso, otras como una reacción natural. Siempre parece que lo ha pasado muy bien sobre el césped, tanto si a su equipo -en este caso Independiente- le va bien, mal o más o menos.

Anoche, en el empate 1-1 ante Central Norte de Salta, por la Copa Argentina, Blanco anotó el empate al final del primer tiempo. Para celebrar, optó por hacer el gesto de callar a la gente, llevándose el dedo índice a la boca y mirando desafiante a la hinchada que poblaba uno de los cabeceos del estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba. Acto seguido, se besó el escudo de la camiseta.

Inmediatamente, las redes sociales estallaron con los fanáticos de Independiente desaprobando la jugada del mediocampista.

Tras el partido, Blanco explicó la situación: “No es por la afición, es por la gente que me amenazó… Me dijeron todo. Lo siento, sé que me equivoqué. Nunca le he faltado el respeto al aficionado. Prefiero que me digan que soy malo, que no sé jugar… Pero mandar un mensaje amenazante no sirve, no sé de dónde vienen”, comenzó diciendo el jugador. , y con un nudo en la garganta y al borde de las lágrimas prosiguió su relato: “La pasé muy mal. El médico te puede decir que me medicó, que me dio pastillas fuerte. La familia lo sabe. Hoy en día, hay muchos jugadores que son tratados con un psicólogo, muchos, por algo… Es por diversión, es fútbol, ​​entiendo que el hincha se equivoque, pero de ahí a amenazar con pegarte un tiro…

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