Cristian Traverso, a fondo: el último partido de Maradona, su relación con Macri y por qué no forma parte del Consejo de Boca

La primera parte de la entrevista a Cristian Traverso puede leerse aquí

31. –¿Lo habías visto últimamente a Maradona?

–Tuve un acercamiento cuando agarró Gimnasia, y le hice llegar el mensaje de que, si necesitaba algo, estaba para lo que fuera. Me alegró que estuviera trabajando otra vez en el fútbol, porque Diego era el fútbol. Y lo noté contento. Sí lo vi muy mal el día de su cumpleaños 60 en la cancha de Gimnasia. Ese no era Diego. Se ve que los que estaban a su lado no lo veían mal, o no les convenía verlo mal, no sé. Es triste, no me gusta hablar del tema.

32. –Hace no mucho posteaste una foto con Diego en “Mar de Fondo”: le agradeciste, pero te referiste a una pelea.

–La pelea era la de Dubai, lo que te contaba, pero el Gordo siempre me trató bien. Un día, yo había ido al entrenamiento con mi Pontiac azul modelo 78 y me dijo: “Trabuco, dame tu auto y llévate la Ferrari”, ja ja, un genio. “Dale, si viniste en esa porquería, llévate la Ferrari”, insistió. “Estás loco, si me llevo la Ferrari a San Martín, no queda ni el espejito”, le contesté (risas).

El abrazo de Diego en el programa Mar de Fondo; Traverso le consiguió trabajo en Dubai como entrenador
El abrazo de Diego en el programa Mar de Fondo; Traverso le consiguió trabajo en Dubai como entrenador

33. –Estuviste en el superclásico del 25/10/1997, el último partido de Maradona en su carrera, ¿qué recordás de ese día?

–La arenga que dio en la manga antes de entrar; a mí me tocó reemplazar a Latorre en el segundo tiempo. Me acuerdo que Diego llegó al vestuario en el entretiempo y le pidió al Bambino que lo sacara, que no daba más, y en su lugar entró Riquelme. Que Diego pidiera el cambio en un clásico era porque sentía que no podía aportar nada más. Mostró grandeza, no fue egoísta. Otro hubiera dicho: “Soy Maradona, me quedo parado en un costado y sigo”. Diego siempre priorizó el bien común, era muy buen compañero, eso lo recordaré siempre. Si llegó hasta ese partido fue por su fuerza de voluntad, por su corazón, acordate que ya lo habían suspendido un par de veces, que fue entrenador en el medio y luego volvió a jugar.

34. –Jugaste en el 1–1 entre River y Argentinos que le dio el Apertura 93 a River (gol de Toresani), ¿estaba arreglado el empate?

–Eso no se arregla en la previa, se va dando durante el partido. A nosotros nos servía el empate, porque era contra River en el Monumental, peleábamos el descenso y había que sacar adelante lo nuestro. En la cancha no pensás si perjudicás a un tercero o no, ahí buscás lo que le favorece a tu equipo, sos egoísta, esa es la verdad, entonces llega un momento en que se baja la persiana y listo. En esa época, yo era un pibe que recién empezaba, y como todo pibe tenía ese espíritu amateur de ir para adelante con todo, y los más grandes manejan las situaciones y te van tranquilizando. Siempre hubo este tipo de partidos, son situaciones difíciles, después me tocó vivirlos como tercero perjudicado, estando en Boca: si dependés de otro en la última fecha es porque hiciste algo mal o no hiciste lo suficiente.

En el empate 1-1 con River en el Monumental que definió el Apertura 93 para el local
En el empate 1-1 con River en el Monumental que definió el Apertura 93 para el local

35. –¿Es cierto que el Bambino Veira te pidió jugar de 4 y no le aceptaste?

–Así fue. No me sentía cómodo. Una cosa es ser volante central y bajar a ser defensor central, que no cambia tanto, y otra cosa es jugar sobre la raya perfilado. Encima yo tampoco era rápido. Y no había arrancado bien en Boca. Si me insultaban de central, imaginate de 4, ¡me iban a recontra putear! A mí me pasó que a poco de llegar a Boca me lesioné, y quería seguir jugando, entonces me pinchaba. Ya me había peleado con la prensa, como es lógico cuando no funcionás en Boca, porque me trataban muy mal. Me preparé con todo para el superclásico que terminó 3–3. Ahí, o salía a flote o me hundía. Y al poco tiempo el Bambino pidió a Bermúdez, buscó un central no tan técnico. Y medio que me fastidié, sentí que no me había bancado.

En su primer año en Boca, con la 2; no le fue bien con el Bambino Veira y se consolidó con Carlos Bianchi
En su primer año en Boca, con la 2; no le fue bien con el Bambino Veira y se consolidó con Carlos Bianchi

36.–¿Y por qué a Bianchi sí le aceptaste jugar de 4?

–Con Carlos ya estaba en otra época de Boca, me sentía con más confianza y más respaldado por la gente y por el entrenador. Además, fue por un partido puntual en que no podía estar Hugo (Ibarra). Con ese tipo de entrenadores, el jugador se abre más. Cuando saben llevarte le decís “a este sí le juego”; cuando te quieren imponer las cosas, el jugador se retoba, se pone rebelde y cuesta más.

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37. –¿Qué les dijo Bianchi al llegar, cómo hizo para cambiar tan brutalmente la situación?

–Una de las primeras frases que nos dijo Carlos fue: “No nos saboteemos entre nosotros”. Me quedó marcado. Pedía que nos comprometiéramos, que el grupo estuviera unido, que respetáramos al compañero. Sus colaboradores fueron muy importantes. El profe Santella era clave, el motor de este equipo, nos daba una preparación física impresionante. También Carlitos Ischia y el Toti Veglio. Y otra cosa que hizo Carlos fue darles tranquilidad de entrada a los que podían hacer la diferencia: les dijo a Palermo, Guillermo (Barros Scholotto) y Román que serían titulares en todo el campeonato. Les dio una gran responsabilidad y ellos respondieron. Carlos decía que antes que buenos jugadores quería tipos inteligentes. Y el grupo fue muy inteligente. Le creíamos a Carlos.

38. –¿Qué te dijo Bianchi a vos?

–”¿Querés la 13?”, me preguntó, ja, ja. Y le contesté que sí, obviamente, si peor no me podía ir, ya la 2 la había perdido hacía tiempo. Carlos nos pidió que trabajáramos en armonía, que todos tiráramos para adelante, que en el fútbol no se sabe a quién le toca y que hay que estar preparado. Con Ischia y Veglio trataban de mantener esa llama del que no jugaba. Mantener al grupo así es muy importante. Y ahí juegan mucho los cuerpos técnicos.

Al llegar Bianchi, le preguntó si quería la camiseta 13 y Traverso aceptó
Al llegar Bianchi, le preguntó si quería la camiseta 13 y Traverso aceptó

39. –¿Cuándo te ganaste el lugar como titular?

–En enero del 2000 se lesionó Chicho (Serna) y Carlos me dijo: “Vas a jugar la Copa Libertadores de 5; jugá tranquilo, si putean a alguien, me van a putear a mí”. Pah, yo venía jugando poco, justo una semana antes me había contactado Marito Zanabria para ir a Unión y le comenté a Carlos que me interesaba la propuesta. “No quiero estar sentado en el banco”, le dije. “Pensalo, yo quiero que te quedes, en Boca siempre hay partidos para jugar y vas a jugar”. Y a los pocos días se lesionó Chicho. Por suerte me quedé: jugué 13 de los 14 partidos de la Copa. Cuando la ganamos en el Morumbí, Carlos nos vino a abrazar a uno por uno. “Gracias por haber confiado en mí”, le dije.

40. –¿Se confiaron en la semifinal con el América, que ganaron 4–1 la ida y casi los eliminan con un 3–0 en el Azteca?

–Para nada. De hecho, apenas entramos al vestuario tras el 4–1, Carlos dijo “el gol de ellos nos va a complicar”. Estaba molesto por ese gol que nos metieron al final. En México fue nuestro peor partido, no nos escuchábamos entre nosotros, con 100 mil tipos gritando en el Azteca, nos entraban por todos lados. La pasamos muy mal, por suerte apareció Walter (Samuel) para meter ese cabezazo que nos dio la clasificación. Los grandes equipos también deben tener su cuota de suerte. Al terminar el partido dijimos: “Si no perdimos acá, no perdemos más”.

41. –¿Después de empatar 2–2 en la final con Palmeiras en la Bombonera pensaban que eran boleta?

–No nos sentimos descartados para nada. Obviamente siendo locales esperábamos ganar, pero nosotros mentalmente éramos muy fuertes y en el Morumbí le jugamos de igual a igual, no nos fuimos a meter atrás, tuvimos situaciones de gol. Ver las fotocopias con las declaraciones de Scolari pegadas en el vestuario del Morumbí fue una linda sorpresa. Son los detalles que manejan los cuerpos técnicos. Scolari había dicho que ya se sentían campeones y todos los partidos son 50 y 50, hasta la final de Madrid. Carlos siempre nos repetía eso. ¿Cómo no te vas a sentir confiado si tu propio entrenador te dice “nosotros le podemos ganar a cualquiera”? No dependíamos de un jugador, teníamos un muy buen equipo.

42. –Contra el Real Madrid ya jugaste de segundo central.

–Casi no juego, casi no viajo, me subí al avión en la pista (risas). Pasó que tuve un entredicho con Carlos, una situación medio insólita. Estábamos haciendo un trabajo con pelota de a cuatro, yo estaba con Román, siempre estaba con Román, en realidad, porque concentraba con él, nos cagábamos de risa de todo. Hacíamos el trabajo con dos juveniles, en un momento los chicos se fueron, vino el Chelo Delgado, que solía estar con nosotros, y en un momento le dije “andá, manzanita podrida”. Carlos se enojó y me dijo: “No le podés faltar el respeto así al compañero”.

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43. –¿Qué le contestaste?

–Lo miraba y no lo podía creer: “Carlos, ¿me está hablando en serio?”. Y volvió a decirme lo mismo. Justo vino una pelota, la pateé lejos, por poco no le pego a él, y me dijo: “Si querés, te vas de la práctica”. Me echó. Había periodistas en la tribuna, entonces dije: “No les voy a dar de comer”. Yo venía con pubalgia, jugaba infiltrado, entonces al otro día lo agarré a Batista y le dije: “Checho, hasta que no me recupere de la pubalgia no juego más”. Eso me costó estar dos meses afuera. Con Carlos no nos hablábamos: yo me cambiaba y me iba al consultorio, después corría alrededor de la cancha. Y nada más.

44. –¿Cómo se solucionó?

–Me maté trabajando para recuperarme de la pubalgia y estar bien: a la mañana me entrenaba en Boca y a la tarde iba con Rubén Araguas a hacer un circuito por los bosques de Palermo. Me recuperé y Carlos me llevó como 23, por eso digo que me metí de última. Eso sí: me rompí el culo para subir al avión, y hasta dos días antes no jugaba la final. Se ve que algo no lo convenció en las últimas prácticas y me terminó poniendo de central con Bermúdez (Samuel ya se había ido) y jugó Matellán de lateral.

45. –¿Tuviste alguna charla con Bianchi por el incidente?

–No. Carlos no le dio mucha importancia al incidente, seguro el equivocado fui yo, un momento de calentura. Siempre fui así, nunca medí las consecuencias de nada, soy genuino, frontal, no careteo. Prefiero ser así. Y creo que la otra persona que me ve cómo soy realmente, sabe que puede contar conmigo porque no le voy a falsear. Con Carlos mantuve muchas charlas extra futbolísticas y siempre me escuchó y me aconsejó. Uno se bajonea, en el fondo somos personas y Carlos siempre se preocupaba por las cuestiones humanas, estaba muy pendiente de todo. Un día viví un problema familiar y Carlos me dio un ejemplo de una situación que había vivido con Margarita, su compañera de toda la vida, y se le llenaron los ojos de lágrimas. Si querés que el jugador te siga a muerte, tenés que ser así, es muy importante. Después me pedía que le juegue de volante por izquierda o de lateral y no le podía decir que no. Además, te convencía.

“¡¡¡Aprendiendo del Maestro!!!”, escribió Traverso en su Instagram, acompañando esta foto con Bianchi
“¡¡¡Aprendiendo del Maestro!!!”, escribió Traverso en su Instagram, acompañando esta foto con Bianchi

46. –¿Qué imaginabas en la previa de la final con el Real Madrid?

–Concentraba con Román, y como lo veía muy tranquilo a él, yo estaba tranquilo. Dependíamos de él y de cómo se levantara el goleador. Siempre supimos que teníamos nuestras posibilidades, que dependíamos de la actitud y la mentalidad con que encaráramos el partido. El plan era salir a apretar, no meternos atrás y se dio.

47. –Ganar 2–0 a los 7 minutos no estaba en los planes, ¿o sí?

–Eso no lo planificás, sin dudas, pero sí te digo que fuimos a buscar el primer gol y que después seguimos presionando, no íbamos a dejar de jugar como lo hacía ese equipo. Ellos se sorprendieron. Nunca nos sobrepresionamos. Éramos un equipo tranquilo, preparamos muy bien el partido y estábamos confiados. Desde el primer día en Japón disfrutamos todo, porque pensábamos que era la única vez que íbamos a ir… Y al final Boca fue tres veces más en pocos años.

48. –¿Qué te dijo Bianchi a vos?

–Yo jugué de segundo central, con Bermúdez de primero, y tenía que estar muy atento para tomar a Figo si lo desbordaba a Matellán. Pero Mate jugó un partido bárbaro. Ellos tenían un equipazo, y no hubo cruces picantes, no era como una final de Libertadores, que te re puteás. Ellos eran unos gentleman, eran el Real Madrid y no podían andar haciendo lío. Perdieron y se la bancaron.

49. –¿Al Bayern también creían que le podían ganar?

–Ahí ya venía tironeado todo con la dirigencia, Carlos tampoco estaba bien con este tema, veníamos con lesionados y cansancio, con muchas concentraciones, y encima enfrentamos a una máquina. Lo aguantamos bastante bien con uno menos, pero se nos vinieron encima, y estos no fueron gentleman como los del Madrid, nos recagaron a patadas con un árbitro permisivo.

50. –Tu mejor partido en Boca.

–La final de la Libertadores 2000 en el Morumbi, que jugué de cinco, con Battaglia y Basualdo a los costados. El 2000 fue mi mejor año, estaba peleado con Olé, porque me ponían 2 o 3 puntos siempre y en la final me pusieron 10, el “León del Morumbí” pusieron, me quedó marcado. Venía con tanta confianza que cuando Carlos preguntó quién pateaba penales en la definición, levanté la mano y dije: “Pateo el quinto”. Gracias a Dios, Oscar (Córdoba) atajó dos y Jorge (Bermúdez) metió el cuarto y zafé de patearlo (risas).

Traverso vs. Palmeiras (2000)

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